Esta revisión resume la evidencia más reciente sobre el papel de los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (PUFAs) en oncología, centrándose en la prevención del cáncer, cachexia y composición corporal, toxicidades relacionadas con el tratamiento y respuesta terapéutica. Estudios epidemiológicos a gran escala y basados en biomarcadores confirman una asociación inversa consistente y dosis-dependiente entre el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el riesgo de cáncer colorrectal, mientras que la evidencia para el ácido docosahexanoico (DHA) permanece menos consistente. Datos observacionales refuerzan el papel protector de patrones dietéticos ricos en omega-3, como las dietas mediterránea y MIND, en la reducción del riesgo de cáncer. En entornos clínicos, la suplementación con PUFAs omega-3 ha mostrado beneficios clínicos modestos pero significativos en el peso corporal, inflamación y calidad de vida en cachexia por cáncer, aunque los efectos sobre la masa magra son variables.
Datos prometedores también respaldan una reducción en la mucosite oral severa durante la quimioterapia, mientras que las pruebas sobre neuropatía periférica inducida por quimioterapia y quimoensensibilización han producido resultados inconclusivos, principalmente debido a la heterogeneidad en el diseño y la adherencia. Los ácidos grasos omega-3 ejercen efectos biológicos y clínicos medibles en oncología, aunque sus beneficios parecen ser contextodependientes. Estudios futuros deberían centrarse en intervenciones estandarizadas, estratificación de pacientes basada en perfiles molecular e inflamatorio, y la integración dentro de marcos de inmunonutrición para mejorar la precisión terapéutica y los resultados clínicos.
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