El cáncer colorrectal (CCR) sigue siendo un importante problema de salud a nivel mundial y se encuentra entre las principales causas de mortalidad relacionada con el cáncer. La enfermedad a menudo progresa a etapas más avanzadas y resistentes al tratamiento. Se prevé que, para 2040, la incidencia de CCR aumente considerablemente en todo el mundo, especialmente en los países de ingresos bajos y medios. A pesar de la disponibilidad de diversas modalidades de tratamiento, la incidencia de CCR sigue siendo elevada.
Las vesículas extracelulares (VE), incluidos los exosomas, las microvesículas y los cuerpos apoptóticos, representan un enfoque novedoso para la terapia y el diagnóstico del CCR. Las VE poseen características biológicas distintas y exhiben propiedades tanto inmunosupresoras como inmunostimulantes dentro del microambiente tumoral. Las VE derivadas del tumor facilitan la progresión y la metástasis del CCR mediante la transferencia de proteínas oncogénicas y microARN que promueven la transición epitelio-mesenquimal y alteran el comportamiento de las células receptoras. Por el contrario, las VE derivadas del sistema inmunitario, producidas por las células dendríticas, las células asesinas naturales, los linfocitos T, los linfocitos B y los macrófagos, mejoran las respuestas inmunitarias antitumorales y contribuyen a la eliminación de las células cancerosas.
Debido a su encapsulación estable de ácidos nucleicos, proteínas y lípidos, las VE sirven como biomarcadores altamente sensibles y específicos para el diagnóstico, el pronóstico y el seguimiento terapéutico del CCR.
Además, se ha demostrado que las VE tienen efectos abscópicos y de espectador, lo que destaca su capacidad para inducir respuestas antitumorales sistémicas. Los avances recientes en la ingeniería de VE, junto con las tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, la edición genómica CRISPR/Cas9 y la terapia con células CAR-T, presentan nuevas oportunidades para optimizar las intervenciones basadas en VE y ampliar sus aplicaciones traslacionales. No obstante, persisten importantes desafíos, entre ellos la heterogeneidad de las VE, las barreras técnicas en el aislamiento y la caracterización, y la comprensión limitada de su diversidad funcional. Abordar estas limitaciones, en particular en el desarrollo de vacunas basadas en VE, la mejora de las propiedades inmunostimulantes y la integración adicional de la inteligencia artificial, será esencial para realizar todo el potencial clínico de las VE en el manejo del cáncer colorrectal.
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