Antecedentes: El cáncer colorrectal (CCR) es un tumor maligno muy prevalente en China. Los pacientes a menudo experimentan emociones negativas debido al estrés relacionado con la enfermedad y el tratamiento, lo que perjudica su capacidad para autogestionar la enfermedad. La búsqueda de beneficios (BF) puede mejorar la calidad de vida de los pacientes a través de la reestructuración cognitiva.
Se ha demostrado que la gestión del estrés cognitivo-conductual (CBSM) tiene efectos de intervención positivos en pacientes con cáncer de mama, pero la investigación relevante sobre su aplicación en pacientes chinos con CCR y su impacto en su BF, calidad de vida y capacidad de autogestión sigue siendo escasa. Objetivos: El estudio tuvo como objetivo evaluar la eficacia del programa de intervención basado en el modelo CBSM sobre la búsqueda de beneficios, la capacidad de autogestión y la calidad de vida en pacientes con CCR postoperatorios. Métodos: Se llevó a cabo un estudio de serie temporal, no aleatorizado y controlado (no RCT), en un solo centro, con 72 pacientes con CCR. Se dividieron en un grupo de intervención (n = 36) y un grupo de control (n = 36). Se utilizaron la Escala de Búsqueda de Beneficios (BFS), la Escala de Evaluación de la Autogestión del Paciente con Cáncer (CPSAS) y la Escala de Evaluación de la Rehabilitación del Cáncer en su Forma Corta (CARES-SF) para evaluar el nivel de BF, la capacidad de autogestión y la calidad de vida, respectivamente. El grupo de control recibió atención de rutina, mientras que el grupo de intervención recibió una intervención psicológica basada en CBSM de 8 semanas, además de la atención de rutina.
Se recopilaron datos basales antes de la intervención, y se realizaron evaluaciones posteriores a los 1 y 3 meses después de la intervención. Resultados: De los 72 pacientes con CCR postoperatorios incluidos, 67 (93,1%) completaron el estudio, con una tasa general de abandono del 6,94%. A los 1 mes (T1) y 3 meses (T2) después de la intervención, el grupo de intervención tuvo puntuaciones totales de BF significativamente más altas que el grupo de control (T1: P = 0,001, d de Cohen = 0,57; T2: P < 0,001, d de Cohen = 0,63). Las puntuaciones totales de CPSAS en el grupo de intervención fueron significativamente más altas que las del grupo de control en T1 y T2 (T1: P = 0,007, d de Cohen = 0,48; T2: P < 0,001, d de Cohen = 0,66), aunque no se observaron diferencias significativas entre los grupos en las dimensiones de comunicación con el personal médico y gestión de la información (todos los P > 0,05). Si bien las puntuaciones totales de CARES-SF (que indican menos problemas relacionados con la salud cuando son más bajas) en el grupo de intervención fueron más bajas que las del grupo de control en T1 y T2, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los grupos (todos los P > 0,05).
Los análisis de correlación en el grupo de intervención mostraron una posible correlación positiva entre las puntuaciones de BF y las puntuaciones de capacidad de autogestión en T0, T1 y T2 (r = 0,706, 0,689, 0,551; todos los P < 0,001). Las puntuaciones de BF se correlacionaron negativamente con las puntuaciones de CARES-SF en T0 y T2 (r = 0,295, -0,449; todos los P < 0,05).
Las puntuaciones de capacidad de autogestión se correlacionaron negativamente con las puntuaciones de CARES-SF en T1 (r = 0,525, P < 0,05). Conclusión: La intervención psicológica basada en CBSM puede mejorar eficazmente los niveles de BF, promover la capacidad de autogestión y mejorar los problemas relacionados con la salud en pacientes con CCR postoperatorios.
Además, existe una relación de refuerzo mutuo y sinérgica entre estas tres dimensiones. Registro del ensayo: ClinicalTrials.gov ChiCTR2400092570
El cáncer colorrectal (CCR), también conocido como “cáncer de colon y recto”, es uno de los tumores gastrointestinales más comunes. En los últimos años, la incidencia de CCR en China ha ido aumentando gradualmente. En 2022, las tasas de incidencia y mortalidad de CCR se situaron en segundo y cuarto lugar, respectivamente, entre los tumores malignos en China, lo que lo convierte en una enfermedad importante que amenaza gravemente la salud de los residentes chinos [[1]]. Además, la Organización Mundial de la Salud predice que para 2030, la carga mundial de CCR aumentará en aproximadamente un 60% [[2]].
El tratamiento del CCR suele incluir resección quirúrgica, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y terapia dirigida. A medida que la enfermedad progresa, la duración del tratamiento se prolonga y el pronóstico sigue siendo incierto, los pacientes a menudo desarrollan estados psicológicos negativos (por ejemplo, ansiedad y depresión) [[3]]. Estas emociones negativas pueden perturbar su sensación de bienestar psicológico, lo que reduce su motivación para una autogestión eficaz de la enfermedad. Sin embargo, algunos estudios han demostrado que los pacientes pueden desarrollar respuestas psicológicas y conductuales positivas al afrontar la enfermedad [[4]].
Como campo emergente en la psicología positiva, la búsqueda de beneficios (BF) ha atraído cada vez más la atención de los investigadores. La BF ayuda a reducir las amenazas inherentes que plantean los eventos negativos a través de la reestructuración cognitiva [[5]]. Además, la BF desempeña un papel vital en la mejora de la calidad de vida cuando los pacientes se enfrentan a situaciones estresantes [[6]]. Taylor [[7]] propuso la Teoría de la Adaptación Cognitiva (CAT) en 1983, que sirve como una importante base teórica para la BF. La CAT enfatiza que los individuos se adaptan a los desafíos psicológicos que plantea la enfermedad a través de una reestructuración cognitiva positiva, como encontrar significado, recuperar una sensación de control y lograr la superación personal.
El modelo de Manejo del Estrés Cognitivo-Conductual (CBSM) tiene como objetivo principal mejorar las capacidades cognitivas y conductuales de los pacientes, al tiempo que incorpora la terapia de relajación para lograr los efectos de la intervención. El núcleo del CBSM radica en ayudar a los pacientes a identificar las distorsiones cognitivas cuando se enfrentan al estrés y mejorar las respuestas emocionales a través de modificaciones conductuales. Antoni et al [[8]], encontraron que las pacientes con cáncer de mama que recibieron la intervención CBSM demostraron una mejor adaptación psicosocial. Desde la perspectiva tanto de la CAT como del CBSM, sus componentes centrales se alinean estrechamente, enfatizando la adaptación cognitiva positiva.
Sin embargo, la aplicación del modelo CBSM en China sigue siendo limitada, y pocos estudios han explorado su impacto en la BF, la calidad de vida y la capacidad de autogestión en los pacientes. Por lo tanto, guiados por la CAT y utilizando el modelo CBSM como marco, este estudio implementa una intervención psicológica para pacientes con CCR postoperatorios con el fin de investigar la eficacia de las intervenciones basadas en CBSM.
Materiales y métodos
Diseño del estudio
Se realizó un estudio de series temporales unicéntrico, no aleatorizado, con un diseño de preprueba-postprueba en 72 pacientes con CCR (36 en cada grupo). Los pacientes con CCR se seleccionaron mediante un método de muestreo por conveniencia. El tamaño de la muestra se estimó considerando la BF como la variable de resultado primaria. El tamaño de la muestra se estimó utilizando la fórmula para comparar dos medias:
Para una prueba de dos colas con α = 0,05, β = 0,10 y poder de la prueba (1-β) = 0,90, tα/2 = 1,96 y tβ = 1,28. Basándose en la literatura relevante [[9],[10]], se adoptaron σ = 7,47 y σ = 6,20. Este cálculo arrojó n = n = 30. Después de tener en cuenta una tasa de abandono del 20%, se determinó que el tamaño de la muestra para cada grupo fuera de 36, lo que resultó en un tamaño de muestra total de 72 participantes.
Reclutamiento
Este estudio fue aprobado por el Comité de Ética de un hospital terciario integral en Shenzhen (N.º: KYLL-20230803C) y se registró en el Registro Chino de Ensayos Clínicos (ChiCTR2400092570, URL: https://www.chictr.org.cn). El diseño sigue la Extensión CONSORT para Ensayos Controlados No Aleatorizados de Intervenciones.
Los participantes fueron reclutados del departamento de oncología de un hospital público terciario. El propósito y la importancia del estudio se explicarán verbalmente a los posibles participantes. Se pedirá a los pacientes que expresen interés en participar que completen un cuestionario de información general y las escalas pertinentes en ese momento. Si los pacientes expresan incertidumbre o solicitan tiempo adicional para considerarlo, se les dará una semana para discutir la decisión con sus familias. Una vez que acepten participar, se les pedirá a los pacientes que firmen un formulario de consentimiento informado. Para garantizar una selección precisa, los miembros del equipo de investigación revisarán los registros médicos de los participantes para recopilar detalles sobre el diagnóstico de la enfermedad, la patología, los tratamientos contra el cáncer y la adherencia al tratamiento. Todos los participantes serán seleccionados según los criterios de inclusión antes de su inclusión.
Se incluyeron pacientes con diagnóstico patológico de CCR primario, estadio patológico o clínico I-III [[11]], de entre 18 y 75 años [[12]], y que se habían sometido a una cirugía primaria de CCR. Además, los pacientes elegibles fueron aquellos cuyo estado estaba temporalmente controlado, con un tiempo de supervivencia esperado de más de un año, comportamiento normal, capacidad de comunicación verbal clara y la capacidad de comprender y completar las evaluaciones. Los criterios de exclusión incluyeron: (1) antecedentes de otros tumores malignos primarios; (2) enfermedades cardiovasculares, hepáticas o renales graves; (3) antecedentes de trastornos mentales; (4) restricción significativa en las actividades diarias. Del 22 de noviembre de 2023 al 1 de octubre de 2024, se recopilaron datos en tres momentos: línea de base (T0), 1 mes después de la intervención (T1) y 3 meses después de la intervención (T2). Los datos del grupo de intervención se recopilaron primero y luego los del grupo de control, para evitar la contaminación. Los pacientes incluidos en el estudio (72) y el abandono de los participantes se presentan en la Fig. 1.
Variables de medición
Este estudio utilizó el Cuestionario de Información General, la Escala de Búsqueda de Beneficios (BFS), la Escala de Evaluación de la Autogestión del Paciente con Cáncer (CPSAS) y el Sistema de Evaluación de la Rehabilitación del Cáncer - Forma Corta (CARES-SF). En resumen: (a) La Encuesta de Información General incluye dos secciones principales: características demográficas y características relacionadas con la enfermedad, como el género, la edad, el estadio del cáncer, etc., con un total de 16 elementos. (b) La BFS se basa en la versión de Liu C [[13]], ampliamente utilizada entre los pacientes con cáncer. Consta de seis dimensiones: aceptación, relaciones familiares, visión del mundo, crecimiento personal, relaciones sociales y comportamientos de salud, con un total de 22 elementos. Una puntuación más alta indica un nivel de BF más fuerte. (c) La CPSAS, desarrollada por Cheng Lingling [[14]], incluye seis dimensiones: gestión de la vida diaria, gestión de los síntomas, gestión emocional, comunicación con los proveedores de atención médica, gestión de la información y eficacia de la autogestión, con un total de 44 elementos. Las puntuaciones más altas indican una mejor capacidad de autogestión. (d) La CARES-SF fue traducida al chino por Hu Yan et al [[15]]. para evaluar la calidad de vida relacionada con la salud en pacientes con cáncer. Consta de 34 elementos en cinco dimensiones: física, psicosocial, relación con los proveedores de atención médica, relaciones matrimoniales y función sexual. Una puntuación más baja indica menos problemas relacionados con la salud y una mayor calidad de vida. Además, el cuestionario de información general, la BFS, la CPSAS y la CARES-SF se evaluaron utilizando cuestionarios escritos o electrónicos antes de la intervención (T0). Después de un mes (T1) y tres meses (T2) de la intervención, las tres escalas restantes (excluyendo el cuestionario de información general) se reevaluaron. El resultado primario fue la puntuación de la BF, y los resultados secundarios fueron la puntuación de la CPSAS y la puntuación de la CARES-SF.
Análisis estadístico
Para los datos cuantitativos de medidas repetidas, se utilizó un modelo de efectos mixtos lineales del paquete nlme en R para estimar las diferencias entre grupos. El modelo incluyó el tiempo, el grupo y el tiempo*grupo como efectos fijos, con interceptos aleatorios a nivel individual. Se ajustaron en el modelo covariables como la edad, las comorbilidades crónicas, el estadio del cáncer y el nivel de referencia correspondiente a cada resultado, y la estructura de correlación se estableció como simetría compuesta. Se calcularon los cambios desde la línea de base en cada punto temporal y sus intervalos de confianza del 95%. Los efectos de la intervención se evaluaron comparando las diferencias entre grupos en estos cambios, y se trazaron gráficos de líneas para visualizar los cambios desde la línea de base en los diferentes grupos. Se utilizaron pruebas t independientes y pruebas de chi-cuadrado para comparar las características de la línea de base entre los diferentes grupos. Se realizó un análisis de correlación para evaluar las correlaciones entre los niveles de BF, la capacidad de autogestión y la calidad de vida en el grupo de intervención. Se consideró que p < 0,05 era estadísticamente significativo.
Procedimiento de la intervención
El grupo de control recibió atención de enfermería de rutina y seguimiento telefónico. La descripción del grupo de control es la siguiente: (a) Se utilizaron enfoques tanto en línea como fuera de línea. (b) Durante la hospitalización, la enfermera responsable proporcionó atención de enfermería de rutina, que incluyó educación sobre la enfermedad, educación sobre la salud y apoyo psicológico de rutina. (c) Durante las visitas de seguimiento, se respondió a las preguntas de los pacientes con prontitud en línea. Los investigadores realizaron un seguimiento telefónico mensual riguroso para verificar las condiciones de los pacientes y brindar la orientación y el apoyo necesarios.
El grupo de intervención recibió una intervención psicológica basada en CBSM combinada con atención de enfermería de rutina, utilizando métodos tanto en línea como fuera de línea. El protocolo de intervención psicológica CBSM se basó en investigaciones publicadas previamente por el equipo, que se construyó utilizando el método Delphi [[16]]. Un breve resumen de la intervención es el siguiente: (a) La intervención duró 8 semanas, con una sesión por semana. Cada sesión duró aproximadamente de 60 a 120 minutos para intervenciones fuera de línea o en línea, y de 15 a 30 minutos para el entrenamiento de relajación. Primero se realizó el entrenamiento de relajación, seguido del contenido de la intervención correspondiente. (b) Los métodos de intervención incluyeron conferencias [[17]], análisis de casos, escritura de cartas de agradecimiento, mantenimiento de diarios emocionales [[18]], establecimiento de objetivos, terapia de relajación y educación a través de una cuenta pública de WeChat. (c) El programa de intervención se adaptó a las líneas de tiempo de tratamiento individuales de los pacientes, y las sesiones se llevaron a cabo en lotes. Cada lote comprendía aproximadamente de 6 a 9 pacientes y se programó en diferentes períodos de tiempo dentro del mismo día. (d) Componente fuera de línea: Teniendo en cuenta la condición física y la duración de la hospitalización de los pacientes, se utilizó un enfoque de uno a muchos, en el que un miembro del equipo proporcionó la intervención a un pequeño grupo de pacientes. (e) Componente en línea: los miembros del equipo de investigación utilizaron la plataforma WeChat para guiar a los pacientes, animándolos a seguir la cuenta oficial de WeChat del proyecto, que enviaba regularmente conocimientos relacionados con el cáncer una vez por semana.
Control de calidad
Para garantizar la calidad de la encuesta en línea, el equipo de investigación se adhirió al principio de neutralidad de valores y proporcionó capacitación y orientación centralizadas a los miembros del equipo antes de la encuesta. No se utilizó lenguaje tendencioso o sugestivo durante el proceso de finalización del cuestionario, y el análisis se realizó de manera rigurosa para garantizar la autenticidad y la fiabilidad de los datos de la investigación.
El equipo de intervención estuvo compuesto por 2 enfermeras de oncología (con más de 5 años de experiencia en enfermería oncológica) y 1 psicóloga, quienes recibieron capacitación estandarizada para garantizar la consistencia operativa. La capacitación incluyó: capacitación teórica sobre los principios básicos del modelo CBSM, características psicológicas de los pacientes con CCRC y la interpretación de las escalas (BFS, CPSAS, CARES-SF); capacitación práctica que involucró intervenciones simuladas para dominar habilidades como el análisis de casos y la orientación sobre cómo redactar cartas de agradecimiento. Para minimizar la contaminación en el grupo de control, adoptamos el enfoque de recopilar primero los datos del grupo de intervención y, posteriormente, los del grupo de control, para evitar el contacto concurrente entre los pacientes de ambos grupos. Además, más allá del apoyo psicológico de rutina (por ejemplo, responder preguntas relacionadas con la enfermedad y brindar apoyo emocional), se prohibió estrictamente la provisión de contenido específico del CBSM al grupo de control.
Diseño del estudio
Se realizó un estudio de series temporales unicéntrico, no aleatorizado, con un diseño pretest-postest en 72 pacientes con CCRC (36 en cada grupo). Los pacientes con CCRC se seleccionaron mediante un método de muestreo intencional. El tamaño de la muestra se estimó considerando el BF como la variable de resultado primaria. El tamaño de la muestra se estimó utilizando la fórmula para comparar dos medias:
Para una prueba de dos colas con α = 0,05, β = 0,10 y poder de la prueba (1-β) = 0,90, tα/2 = 1,96 y tβ = 1,28. Basándose en la literatura relevante [[9],[10]], se adoptaron los valores de σ = 7,47 y σ = 6,20. Este cálculo arrojó n = n 30. Después de considerar una tasa de abandono del 20%, se determinó que el tamaño de la muestra para cada grupo fuera de 36, lo que resultó en un tamaño de muestra total de 72 participantes.
Reclutamiento
Este estudio fue aprobado por el Comité de Ética de un hospital terciario integral en Shenzhen (No: KYLL-20230803C) y se registró en el Registro Chino de Ensayos Clínicos (ChiCTR2400092570, URL: https://www.chictr.org.cn). El diseño sigue la Extensión CONSORT para Ensayos Controlados No Aleatorizados de Intervenciones.
Los participantes fueron reclutados del departamento de oncología de un hospital público terciario. El propósito y la importancia del estudio se explicarán verbalmente a los posibles participantes. Se pedirá a los pacientes que expresen interés en participar que completen un cuestionario de información general y las escalas pertinentes en ese momento. Si los pacientes expresan incertidumbre o solicitan tiempo adicional para considerarlo, se les dará una semana para discutir la decisión con sus familias. Una vez que acepten participar, se les pedirá a los pacientes que firmen un formulario de consentimiento informado. Para garantizar una selección precisa, los miembros del equipo de investigación revisarán los registros médicos de los participantes para recopilar detalles sobre el diagnóstico de la enfermedad, la patología, los tratamientos contra el cáncer y la adherencia al tratamiento. Todos los participantes serán seleccionados según los criterios de inclusión antes de su inclusión.
Se incluyeron pacientes con diagnóstico patológico de CCRC primario, estadio patológico o clínico I-III [[11]], de entre 18 y 75 años [[12]], y que se habían sometido a una cirugía primaria de CCRC. Además, los pacientes elegibles fueron aquellos cuyo estado estaba temporalmente controlado, con un tiempo de supervivencia esperado de más de un año, comportamiento normal, capacidad de comunicación verbal clara y la capacidad de comprender y completar las evaluaciones. Los criterios de exclusión incluyeron: (1) antecedentes de otros tumores malignos primarios; (2) enfermedades cardiovasculares, hepáticas o renales graves; (3) antecedentes de trastornos mentales; (4) restricción significativa en las actividades diarias. Desde el 22 de noviembre de 2023 hasta el 1 de octubre de 2024, se recopilaron datos en tres momentos: línea de base (T0), 1 mes después de la intervención (T1) y 3 meses después de la intervención (T2). Los datos del grupo de intervención se recopilaron primero y luego los del grupo de control, para evitar la contaminación. Los pacientes inscritos en el estudio (72) y el abandono de los participantes se presentan en la Figura 1.
Variables de medición
Este estudio utilizó el Cuestionario de Información General, la Escala de Hallazgo de Beneficios (BFS), la Escala de Autogestión del Paciente con Cáncer (CPSAS) y el Sistema de Evaluación de Rehabilitación del Cáncer - Forma Corta (CARES-SF). En resumen: (a) La Encuesta de Información General incluye dos secciones principales: características demográficas y características relacionadas con la enfermedad, como el género, la edad, el estadio del cáncer, etc., con un total de 16 elementos. (b) La BFS se basa en la versión de Liu C [[13]], ampliamente utilizada entre los pacientes con cáncer. Consta de seis dimensiones: aceptación, relaciones familiares, visión del mundo, crecimiento personal, relaciones sociales y comportamientos de salud, con un total de 22 elementos. Una puntuación más alta indica un nivel de hallazgo de beneficios más fuerte. (c) La CPSAS, desarrollada por Cheng Lingling [[14]], incluye seis dimensiones: gestión de la vida diaria, gestión de los síntomas, gestión emocional, comunicación con los proveedores de atención médica, gestión de la información y eficacia de la autogestión, con un total de 44 elementos. Las puntuaciones más altas indican una mejor capacidad de autogestión. (d) La CARES-SF fue traducida al chino por Hu Yan et al [[15]] para evaluar la calidad de vida relacionada con la salud en pacientes con cáncer. Consta de 34 elementos en cinco dimensiones: física, psicosocial, relación con los proveedores de atención médica, relaciones matrimoniales y función sexual. Una puntuación más baja indica menos problemas relacionados con la salud y una mayor calidad de vida. Además, el cuestionario de información general, la BFS, la CPSAS y la CARES-SF se evaluaron utilizando cuestionarios escritos o electrónicos antes de la intervención (T0). Después de un mes (T1) y tres meses (T2) de la intervención, las tres escalas restantes (excluyendo el cuestionario de información general) se reevaluaron. El resultado primario fue la puntuación del BF, y los resultados secundarios fueron la puntuación de la CPSAS y la puntuación de la CARES-SF.
Análisis estadístico
Para los datos cuantitativos de medidas repetidas, se utilizó un modelo lineal de efectos mixtos del paquete nlme en R para estimar las diferencias entre grupos. El modelo incluyó el tiempo, el grupo y el tiempo*grupo como efectos fijos, con interceptos aleatorios a nivel individual. Se ajustaron en el modelo covariables como la edad, las comorbilidades crónicas, el estadio del cáncer y el nivel de referencia correspondiente a cada resultado, y la estructura de correlación se estableció en simetría compuesta. Se calcularon los cambios desde la línea de base en cada punto temporal y sus intervalos de confianza del 95%. Los efectos de la intervención se evaluaron comparando las diferencias entre grupos en estos cambios, y se trazaron gráficos de líneas para visualizar los cambios desde la línea de base en los diferentes grupos. Se utilizaron pruebas t independientes y pruebas de chi-cuadrado para comparar las características de la línea de base entre los diferentes grupos. Se realizó un análisis de correlación para evaluar las correlaciones entre los niveles de BF, la capacidad de autogestión y la calidad de vida en el grupo de intervención. Se consideró que p < 0,05 era estadísticamente significativo.
Procedimiento de la intervención
El grupo de control recibió atención de enfermería de rutina y seguimiento telefónico. La descripción del grupo de control es la siguiente: (a) Se utilizaron enfoques tanto en línea como fuera de línea. (b) Durante la hospitalización, la enfermera responsable brindó atención de enfermería de rutina, que incluyó educación sobre la enfermedad, educación sobre la salud y apoyo psicológico de rutina. (c) Durante las visitas de seguimiento, se respondió a cualquier pregunta del paciente de manera rápida en línea. Los investigadores realizaron un seguimiento telefónico mensual estricto para verificar el estado de los pacientes y brindar la orientación y el apoyo necesarios.
El grupo de intervención recibió intervención psicológica basada en el CBSM combinada con atención de enfermería de rutina, utilizando métodos tanto en línea como fuera de línea. El protocolo de intervención psicológica CBSM se basó en investigaciones publicadas previamente por el equipo, que se construyó utilizando el método Delphi [[16]]. Un breve resumen de la intervención es el siguiente: (a) La intervención duró 8 semanas, con una sesión por semana. Cada sesión duró aproximadamente de 60 a 120 minutos para intervenciones presenciales fuera de línea o en línea, y de 15 a 30 minutos para el entrenamiento de relajación. Primero se realizó el entrenamiento de relajación y, a continuación, el contenido de la intervención pertinente. (b) Los métodos de intervención incluyeron conferencias [[17]], análisis de casos, redacción de cartas de agradecimiento, mantenimiento de diarios emocionales [[18]], establecimiento de objetivos, terapia de relajación y educación a través de una cuenta pública de WeChat. (c) El programa de intervención se adaptó a los cronogramas de tratamiento individuales de los pacientes, y las sesiones se llevaron a cabo en lotes. Cada lote comprendía aproximadamente de 6 a 9 pacientes y se programó en diferentes períodos de tiempo dentro del mismo día. (d) Componente fuera de línea: Teniendo en cuenta el estado físico de los pacientes y la duración de la hospitalización, se utilizó un enfoque de uno a muchos, en el que un miembro del equipo brindó la intervención a un pequeño grupo de pacientes. (e) Componente en línea: Los miembros del equipo de investigación utilizaron la plataforma WeChat para guiar a los pacientes, animándolos a seguir la cuenta oficial de WeChat del proyecto, que enviaba periódicamente información relacionada con el cáncer una vez por semana.
Control de calidad
Para garantizar la calidad de la encuesta en línea, el equipo de investigación se adhirió al principio de neutralidad de valores y brindó capacitación y orientación centralizadas a los miembros del equipo antes de la encuesta. No se utilizó lenguaje que indujera o sugiriera durante el proceso de finalización del cuestionario, y el análisis se realizó de manera rigurosa para garantizar la autenticidad y la confiabilidad de los datos de la investigación.
El equipo de intervención estuvo compuesto por 2 enfermeras de oncología (con más de 5 años de experiencia en enfermería oncológica) y 1 psicóloga, quienes recibieron capacitación estandarizada para garantizar la consistencia operativa. La capacitación incluyó: capacitación teórica sobre los principios básicos del modelo CBSM, características psicológicas de los pacientes con CCRC y la interpretación de las escalas (BFS, CPSAS, CARES-SF); capacitación práctica que involucró intervenciones simuladas para dominar habilidades como el análisis de casos y la orientación sobre cómo redactar cartas de agradecimiento. Para minimizar la contaminación en el grupo de control, adoptamos el enfoque de recopilar primero los datos del grupo de intervención y, posteriormente, los del grupo de control, para evitar el contacto concurrente entre los pacientes de ambos grupos. Además, más allá del apoyo psicológico de rutina (por ejemplo, responder preguntas relacionadas con la enfermedad y brindar apoyo emocional), se prohibió estrictamente la provisión de contenido específico del CBSM al grupo de control.
Resultados
Características de la línea de base de los participantes
Un total de 72 pacientes postoperados con cáncer colorrectal (CCRC) fueron incluidos en este estudio y divididos en el grupo de control (36 pacientes) y el grupo de intervención (36 pacientes). De ellos, cinco pacientes solo completaron la recopilación de datos de la línea de base. Durante el período de implementación de la intervención, dos pacientes en el grupo de intervención abandonaron (1 falleció y 1 se retiró voluntariamente), y tres pacientes en el grupo de control abandonaron (todos se retiraron voluntariamente), lo que resultó en una tasa de abandono general del 6,94%. En última instancia, 67 pacientes completaron el estudio y se incluyeron en el análisis (33 en el grupo de control y 34 en el grupo de intervención).
La edad promedio de los pacientes en los dos grupos fue de 60,28 ± 11,87 años para el grupo de control y 57,03 ± 11,95 años para el grupo de intervención. En ambos grupos, la mayoría de los pacientes presentaban cáncer en estadio III, lo que representó el 58,3% y el 72,2%, respectivamente. La comparación de la línea de base de los datos generales, incluido el edad, el sexo y la educación, se realizó utilizando pruebas t y pruebas de chi-cuadrado. Los resultados indicaron que no hubo diferencias significativas entre los dos grupos en la línea de base (P > 0,05). La información detallada se presenta en la Tabla 1.### Comparación del BF, la autogestión y la calidad de vida entre los participantes del grupo de intervención y el grupo de control en tres momentos.
Para comparar las puntuaciones totales y las subpuntuaciones de BF, CPSAS y CARES-SF, así como sus respectivas dimensiones entre los dos grupos, los resultados mostraron que no hubo diferencias estadísticamente significativas en ninguno de estos indicadores al inicio (P > 0,05). Esto indica que los dos grupos estaban equilibrados y eran comparables en términos de BF inicial, capacidad de autogestión y calidad de vida. La información detallada se muestra en la Tabla 2.
A los 1 mes (T1) y 3 meses (T2) después de la intervención, el grupo de intervención mostró puntuaciones totales de BF significativamente más altas que el grupo de control (T1: P = 0,001, Cohen’s d = 0,57; T2: P < 0,001, Cohen’s d = 0,63). De manera similar, las puntuaciones totales de CPSAS en el grupo de intervención fueron significativamente más altas que las del grupo de control en ambos momentos (T1: P = 0,007, Cohen’s d = 0,48; T2: P < 0,001, Cohen’s d = 0,66). Sin embargo, no se observaron diferencias significativas entre los grupos en las dimensiones de Comunicación con el personal médico y Gestión de la información del CPSAS (todos los valores de P > 0,05). En conjunto, estos resultados indican que la intervención basada en CBSM fue más eficaz que la atención habitual para mejorar los niveles de BF y la capacidad de autogestión en pacientes con CRC.
En relación con el CARES-SF, donde las puntuaciones totales más bajas indican menos problemas relacionados con la salud, el grupo de intervención tuvo puntuaciones más bajas que el grupo de control en T1 y T2. Sin embargo, estas diferencias no fueron estadísticamente significativas (todos los valores de P > 0,05). Los gráficos de líneas de las puntuaciones totales mostraron que las puntuaciones de BF y CPSAS en el grupo de intervención siguieron una tendencia de aumento inicial seguido de una disminución; notablemente, la magnitud del aumento en T1 y T2 fue significativamente mayor que en el grupo de control (ver las Figuras 2 y 3 para obtener más detalles). Aunque los resultados de CARES-SF no alcanzaron la significación estadística, las puntuaciones totales y las puntuaciones en todas las dimensiones del CARES-SF en el grupo de intervención fueron más bajas que las del grupo de control en T1 y T2 (Tabla 2). Este patrón sugiere una posible mejora en los problemas relacionados con la salud de los pacientes, una conclusión que se ve reforzada por el gráfico de líneas de las puntuaciones totales de CARES-SF (ver la Figura 4 para obtener más detalles).
Análisis de correlación de BF, capacidad de autogestión y calidad de vida en el grupo de intervención en diferentes momentos
Los análisis de correlación dentro del grupo de intervención mostraron una posible correlación positiva entre las puntuaciones de BF y la capacidad de autogestión en los tres momentos (T0: r = 0,706, P < 0,001; T1: r = 0,689, P < 0,001; T2: r = 0,551, P < 0,001). Además, las puntuaciones de BF se correlacionaron negativamente con las puntuaciones de CARES-SF en T0 (r = 0,295, P < 0,05) y T2 (r = 0,449, P < 0,05), mientras que las puntuaciones de la capacidad de autogestión se correlacionaron negativamente con las puntuaciones de CARES-SF en T1 (r = 0,525, P < 0,05). La información detallada se muestra en la Tabla 3.
Características basales de los participantes
Un total de 72 pacientes con cáncer colorrectal (CRC) postoperatorios fueron incluidos en este estudio y divididos en el grupo de control (36 pacientes) y el grupo de intervención (36 pacientes). De ellos, cinco pacientes solo completaron la recopilación de datos basales. Durante el período de implementación de la intervención, dos pacientes del grupo de intervención abandonaron el estudio (1 falleció y 1 se retiró voluntariamente), y tres pacientes del grupo de control abandonaron el estudio (todos se retiraron voluntariamente), lo que resultó en una tasa general de abandono del 6,94%. En última instancia, 67 pacientes completaron el estudio y fueron incluidos en el análisis (33 en el grupo de control y 34 en el grupo de intervención).
La edad media de los pacientes en los dos grupos fue de 60,28 ± 11,87 años para el grupo de control y 57,03 ± 11,95 años para el grupo de intervención. Ambos grupos tenían una mayoría de pacientes con cáncer en estadio III, que representaban el 58,3% y el 72,2%, respectivamente. La comparación de los datos generales al inicio, incluido el edad, el sexo y la educación, se realizó utilizando pruebas t y pruebas de chi-cuadrado. Los resultados indicaron que no hubo diferencias significativas entre los dos grupos al inicio (P > 0,05). La información detallada se presenta en la Tabla 1.
Comparación de BF, autogestión y calidad de vida entre los participantes del grupo de intervención y el grupo de control en tres momentos
Para comparar las puntuaciones totales y las subpuntuaciones de BF, CPSAS y CARES-SF, así como sus respectivas dimensiones entre los dos grupos, los resultados mostraron que no hubo diferencias estadísticamente significativas en ninguno de estos indicadores al inicio (P > 0,05). Esto indica que los dos grupos estaban equilibrados y eran comparables en términos de BF inicial, capacidad de autogestión y calidad de vida. La información detallada se muestra en la Tabla 2.
A los 1 mes (T1) y 3 meses (T2) después de la intervención, el grupo de intervención mostró puntuaciones totales de BF significativamente más altas que el grupo de control (T1: P = 0,001, Cohen’s d = 0,57; T2: P < 0,001, Cohen’s d = 0,63). De manera similar, las puntuaciones totales de CPSAS en el grupo de intervención fueron significativamente más altas que las del grupo de control en ambos momentos (T1: P = 0,007, Cohen’s d = 0,48; T2: P < 0,001, Cohen’s d = 0,66). Sin embargo, no se observaron diferencias significativas entre los grupos en las dimensiones de Comunicación con el personal médico y Gestión de la información del CPSAS (todos los valores de P > 0,05). En conjunto, estos resultados indican que la intervención basada en CBSM fue más eficaz que la atención habitual para mejorar los niveles de BF y la capacidad de autogestión en pacientes con CRC.
En relación con el CARES-SF, donde las puntuaciones totales más bajas indican menos problemas relacionados con la salud, el grupo de intervención tuvo puntuaciones más bajas que el grupo de control en T1 y T2. Sin embargo, estas diferencias no fueron estadísticamente significativas (todos los valores de P > 0,05). Los gráficos de líneas de las puntuaciones totales mostraron que las puntuaciones de BF y CPSAS en el grupo de intervención siguieron una tendencia de aumento inicial seguido de una disminución; notablemente, la magnitud del aumento en T1 y T2 fue significativamente mayor que en el grupo de control (ver las Figuras 2 y 3 para obtener más detalles). Aunque los resultados de CARES-SF no alcanzaron la significación estadística, las puntuaciones totales y las puntuaciones en todas las dimensiones del CARES-SF en el grupo de intervención fueron más bajas que las del grupo de control en T1 y T2 (Tabla 2). Este patrón sugiere una posible mejora en los problemas relacionados con la salud de los pacientes, una conclusión que se ve reforzada por el gráfico de líneas de las puntuaciones totales de CARES-SF (ver la Figura 4 para obtener más detalles).
Análisis de correlación de BF, capacidad de autogestión y calidad de vida en el grupo de intervención en diferentes momentos
Los análisis de correlación dentro del grupo de intervención mostraron una posible correlación positiva entre las puntuaciones de BF y la capacidad de autogestión en los tres momentos (T0: r = 0,706, P < 0,001; T1: r = 0,689, P < 0,001; T2: r = 0,551, P < 0,001). Además, las puntuaciones de BF se correlacionaron negativamente con las puntuaciones de CARES-SF en T0 (r = 0,295, P < 0,05) y T2 (r = 0,449, P < 0,05), mientras que las puntuaciones de la capacidad de autogestión se correlacionaron negativamente con las puntuaciones de CARES-SF en T1 (r = 0,525, P < 0,05). La información detallada se muestra en la Tabla 3.
Discusión
Los pacientes con CRC postoperatorios enfrentan diversos desafíos psicológicos, principalmente ansiedad y depresión [[19]], problemas de imagen corporal [[20]] y falta de apoyo social [[21]]. A medida que la incidencia y las tasas de mortalidad del CRC continúan aumentando, y los pacientes se someten a un tratamiento a largo plazo, se ha prestado cada vez más atención a la exploración de las emociones positivas y los mecanismos de afrontamiento. Los resultados de este estudio indican que, en la dimensión de las relaciones familiares, hubo una diferencia significativa entre los dos grupos en T1, pero no hubo significación estadística en T2. Este hallazgo sugiere que la intervención puede tener un efecto positivo a corto plazo en las relaciones familiares. Destaca la importancia de mantener buenas relaciones familiares a través de los esfuerzos conjuntos de los miembros de la familia. El compañerismo familiar, especialmente por parte de los cónyuges o cuidadores principales, requiere una mejor comprensión del paciente, junto con la provisión de un apoyo familiar necesario y suficiente para fomentar conjuntamente una dinámica familiar positiva. Además, la investigación ha demostrado que los miembros de la familia que tienen una mejor comprensión de la condición del paciente tienden a beneficiarse más [[22]]. Estos resultados sugieren que la práctica clínica no solo debe centrarse en los pacientes, sino también enfatizar la educación para la salud y las intervenciones psicológicas para los cuidadores, mejorando su conciencia de la enfermedad y su capacidad para apoyar a los pacientes. Además, la puntuación de BF en T2 mostró una disminución, lo que coincide con los hallazgos de Groarke et al [[23]]. Este fenómeno puede atribuirse al hecho de que la intervención en este estudio duró solo 8 semanas, mientras que las intervenciones psicológicas suelen requerir un mantenimiento y un refuerzo a largo plazo. Los estudios futuros podrían extender la duración de la intervención para evaluar los efectos a mediano y largo plazo.
Además, la intervención tuvo un impacto positivo significativo en las dimensiones de aceptación, visión del mundo, crecimiento personal y relaciones sociales en los pacientes con CRC. Este resultado se alinea con los hallazgos de St Fleur et al [[24]], quienes realizaron intervenciones CBSM para pacientes con cáncer de mama. La razón puede ser que este estudio, basado en el modelo CBSM [[17]], realizó sesiones cara a cara o en línea sobre temas relacionados con el estrés, la cognición y las relaciones sociales. Además, se utilizaron análisis de casos exitosos combinados con entrenamiento de relajación para corregir las ideas erróneas de los pacientes, lo que les ayudó a aceptar y adaptarse mejor a las nuevas situaciones. Este proceso tuvo como objetivo ayudar a los pacientes a sentir el cuidado y el apoyo de la familia y los amigos, estableciendo así un sistema de apoyo social sólido que favorezca el desarrollo de hábitos de comportamiento saludables. Además, el estudio también utilizó una cuenta pública de WeChat para la educación para la salud, alentando a los pacientes a desarrollar emociones positivas y a afrontar el estrés y los desafíos de manera efectiva, promoviendo el crecimiento personal. A través de la orientación cara a cara, se ayudó a los pacientes a establecer objetivos a corto y largo plazo, ayudándoles a encontrar esperanza y motivación en la vida, lo que a su vez beneficia su experiencia de enfermedad.
Los comportamientos de autogestión eficaces en los pacientes pueden mejorar significativamente la calidad de vida y los resultados del tratamiento, incluido el control del estado de salud, la adquisición de información sobre la salud y la adopción de hábitos saludables [[25]]. Los resultados mostraron que la intervención tuvo efectos significativos en la capacidad general de autogestión de los pacientes, así como en las dimensiones de la gestión de la vida diaria, la gestión de los síntomas, la gestión de las emociones y la eficacia de la autogestión. La posible razón de estos efectos positivos es que el estudio utilizó una combinación de enfoques en línea y fuera de línea. A través de una cuenta pública de WeChat, se realizó educación para la salud y difusión de información, centrándose principalmente en los hábitos de estilo de vida diarios de los pacientes con CRC, las presentaciones de los síntomas durante el tratamiento y el reconocimiento de las emociones. Esta forma de entrega de información permitió a los pacientes acceder a información más diversa sobre el manejo de la enfermedad, mejorando sus capacidades en el manejo de la vida y los síntomas. Mientras tanto, el grupo de intervención enfatizó el fortalecimiento de la comunicación entre los pacientes y los proveedores de atención médica, alentando constantemente a los pacientes y ayudándoles a generar confianza. Se guio a los pacientes para que practicaran la expresión escrita, como escribir cartas de agradecimiento y diarios de emociones. Los estudios han demostrado [[26]] que esta expresión escrita positiva puede expandir eficazmente las perspectivas cognitivas de los pacientes, cultivar patrones de pensamiento positivos y promover la formación de valores positivos. Además, alentamos a los pacientes a participar en actividades de artesanía y otros pasatiempos, fomentando una actitud positiva hacia la vida y mejorando su iniciativa subjetiva.
Por otro lado, también observamos que no hubo una mejora significativa en la comunicación de los pacientes con el personal médico ni en la gestión de la información. Esto puede deberse a que los planes de tratamiento para los pacientes con cáncer en China se deciden principalmente por el personal médico. En comparación con los pacientes occidentales, los pacientes chinos muestran una menor disposición a participar en la toma de decisiones sobre sus propias enfermedades y tratamientos, y la mayoría de los pacientes han declarado que no desean participar en la toma de decisiones [[15]]. Esto ha afectado, por lo tanto, su capacidad para comunicarse con el personal médico y gestionar la información. Se puede observar que animar a los pacientes y a sus familias a participar en la formulación de los planes de tratamiento y rehabilitación, y ayudarles a comprender y expresar mejor sus propias necesidades, contribuirá a mejorar la autogestión general de los pacientes.
En este estudio, las puntuaciones de CARES-SF del grupo de intervención disminuyeron significativamente un mes después de la intervención, en comparación con el grupo de control. Aunque las puntuaciones se recuperaron a los tres meses después de la intervención, siguieron mostrando una tendencia descendente significativa en relación con los valores iniciales. Sin embargo, el análisis estadístico no reveló diferencias significativas entre el grupo de intervención y el grupo de control en los tres puntos temporales medidos, ni entre los propios puntos temporales. Estudios anteriores también han informado de hallazgos similares: después de implementar una intervención CBSM de 10 semanas [[27]] y una intervención conductual cognitiva de 4 semanas [[28]] en pacientes con cáncer, no se observaron diferencias significativas en la calidad de vida a lo largo del tiempo ni entre las diferentes condiciones de intervención. Además, un estudio de Ardizzone et al [[29]] señaló que, si bien todos los pacientes de su estudio informaron de mejoras significativas en la calidad de vida y reducciones en los síntomas que afectan a la calidad de vida, no surgieron diferencias estadísticamente significativas entre el grupo de intervención y el grupo de control. Estos resultados son coherentes con los de nuestro estudio. La falta de diferencias significativas en nuestro estudio puede atribuirse al hecho de que aproximadamente dos tercios de los participantes del grupo de intervención se encontraban en la etapa III. Debido a la gravedad relativa de su enfermedad y a su mal estado de salud, estos pacientes presentaban una calidad de vida comprometida; aunque la intervención alivió sus problemas de salud a corto plazo, los efectos a medio plazo fueron difíciles de mantener. Además, la investigación existente indica que las intervenciones cognitivo-conductuales tienen un efecto positivo significativo en la mejora de los síntomas de ansiedad, pero no tienen un efecto evidente en la mejora de la calidad de vida [[30]]. Se sugiere que los estudios futuros deben realizar los ajustes y exploraciones necesarios en cuanto a la duración de las intervenciones, prestando mayor atención al seguimiento y al refuerzo continuos después de la intervención. Este enfoque tiene como objetivo reducir el malestar de los pacientes durante la rehabilitación y mejorar la eficacia de las intervenciones para abordar los problemas de salud y mejorar la calidad de vida.
Los resultados de este estudio demuestran una correlación positiva entre el bienestar psicológico (BF) y las puntuaciones de CPSAS en los tres puntos temporales, lo que indica que cuanto mayor sea el nivel de bienestar psicológico, mejor será la capacidad de autogestión de los pacientes. Además, el bienestar psicológico y las puntuaciones de CARES-SF estaban correlacionadas negativamente en T0 y T2, lo que sugiere que en estos dos puntos temporales, los niveles más altos de bienestar psicológico se correspondían con menos problemas relacionados con la salud y una mejor calidad de vida. Además, un mes después de la intervención (T1), hubo una correlación negativa entre las puntuaciones de CPSAS y CARES-SF, lo que indica que la mejora de la capacidad de autogestión después de la intervención se asoció con una mejor calidad de vida. La posible explicación de esto es que los pacientes con niveles más altos de bienestar psicológico tienden a demostrar una regulación más fuerte de las emociones positivas cuando se enfrentan a un trauma importante, lo que conduce a una mejora de las estrategias de afrontamiento y a una mejor adherencia al tratamiento. Este rasgo psicológico ayuda a mejorar las capacidades de autogestión de los pacientes, lo que tiene un impacto positivo en su calidad de vida. Curiosamente, en T0, no se encontró una correlación significativa entre las puntuaciones de CPSAS y CARES-SF. Este fenómeno puede atribuirse al hecho de que la mayoría de los pacientes en T0 se encontraban en la fase temprana de la recuperación postoperatoria, un período crítico para adaptarse a las nuevas demandas de autogestión. Este proceso de adaptación a menudo implica un estrés psicológico y una carga física significativos, lo que puede dificultar el establecimiento de una relación estable entre la capacidad de autogestión y la calidad de vida. Después de una intervención integral de 8 semanas que combina la gestión conductual cognitiva y el entrenamiento de relajación, los pacientes mostraron mejoras en el cultivo de emociones positivas, el aumento de su confianza y resiliencia para afrontar la enfermedad y la mejora de las capacidades de autogestión en varios aspectos psicosociales, lo que promueve una mejor calidad de vida. Estos cambios positivos pueden explicar por qué, un mes después de la intervención (T1), cuanto más esfuerzo realizan los pacientes en la autogestión, mejor es su calidad de vida. A medida que pasó el tiempo, los efectos sostenidos de la intervención se hicieron más evidentes, ya que los pacientes desarrollaron gradualmente comportamientos de autogestión eficaces, lo que condujo a una reducción de los problemas de salud. Esta transición refleja las características por etapas de la adaptación psicológica y física postoperatoria, lo que confirma aún más el impacto positivo de los programas de intervención integrales en la promoción de la rehabilitación a largo plazo. Por lo tanto, mejorar los niveles de bienestar psicológico de los pacientes puede mejorar significativamente sus capacidades de autogestión, lo que les permite practicar eficazmente el autocuidado y afrontar la enfermedad, lo que en última instancia conduce a una mejora de la calidad de vida.
Limitaciones
Hasta donde sabemos, este es el primer estudio en China que implementa un programa de intervención basado en CBSM desarrollado desde la perspectiva del bienestar psicológico, con el objetivo de evaluar el impacto de la intervención en la mejora de los niveles de bienestar psicológico, los comportamientos de autogestión y la calidad de vida de los pacientes con cáncer colorrectal. Esta intervención se formuló en última instancia basándose en nuestra anterior y rigurosa implementación del método Delphi. Como otros ensayos, este estudio también tiene varias limitaciones. En primer lugar, no es un ensayo controlado aleatorio, lo que limita la generalizabilidad de los resultados del estudio. En segundo lugar, el ensayo utilizó un diseño de un solo centro, con un tamaño de muestra pequeño y un período de seguimiento corto. Dado que este estudio es un ensayo de un solo centro con limitaciones en el tamaño de la muestra y el diseño del estudio, los resultados pertinentes tienen como objetivo generar hipótesis de investigación comprobables en lugar de confirmar relaciones causales. En el futuro, intentaremos realizar ensayos exploratorios utilizando RCT en diferentes poblaciones de pacientes y realizaremos además estudios a gran escala y multicéntricos para validar estos hallazgos.
Conclusión
En resumen, la intervención psicológica basada en CBSM puede, hasta cierto punto, mejorar los niveles de bienestar psicológico, mejorar las capacidades de autogestión y aliviar los problemas relacionados con la salud en los pacientes con cáncer colorrectal. Durante la intervención, el personal médico no solo debe explorar y fortalecer la psicología positiva de los pacientes, sino también fortalecer la orientación para que los pacientes participen activamente en el tratamiento. Además, sugerimos que los estudios futuros se centren en el refuerzo y el seguimiento continuos después de la intervención para observar los efectos a largo plazo de la intervención, especialmente en la calidad de vida.
¡Aún no hay comentarios. Sé el primero en comentar!