Resumen Antecedentes: Mientras que la actividad física total es un reconocido modificador del riesgo de cáncer, el fenotipo digital derivado del acelerómetro permite el mapeo de alta resolución del comportamiento circadiano. No se ha evaluado exhaustivamente si estos patrones multidimensionales que comprenden el recuento de pasos, el sueño, la actividad física, la ritmicidad circadiana y la exposición a la luz influyen de forma independiente en el riesgo de cáncer colorrectal (CCR): Realizamos un estudio de asociación de exposición amplia (ExWAS) de 224 métricas derivadas del acelerómetro entre 95.050 participantes del Biobanco del Reino Unido que no padecían CCR en el momento de la acelerometría. Para definir de forma exhaustiva los patrones del ritmo circadiano, clasificamos sistemáticamente estas métricas en cinco dominios de comportamiento principales: recuento de pasos, arquitectura del sueño, episodios de actividad física, ritmicidad circadiana y exposición a la luz.
Los cocientes de riesgos (HR) y los intervalos de confianza del 95% se estimaron mediante modelos de riesgos proporcionales de Cox con la edad como escala temporal subyacente. Resultados: Durante una mediana de seguimiento de 8,5 años, 775 participantes desarrollaron CCR (503 de colon; 269 de recto). En los modelos mínimamente ajustados, 121 parámetros mostraron significación nominal (31 para el CCR general, 89 para el de colon y 1 para el de recto). Se observaron asociaciones protectoras predominantemente para las métricas que caracterizaban la intensidad de la actividad y la estructura de la sesión; en particular, una mayor aceleración media durante sesiones de 5-10 minutos de actividad física moderada a vigorosa se asoció con un menor riesgo de CCR (HR 0,88 por SD). En cambio, ningún parámetro de los dominios definidos de sueño o exposición a la luz alcanzó significación nominal.
Estas asociaciones se atenuaron sustancialmente tras el ajuste progresivo de las covariables metabólicas y de estilo de vida, lo que sugiere posibles factores de confusión o vías biológicas compartidas. Conclusiones: Nuestros hallazgos identificaron fenotipos conductuales específicos dentro de un marco multidimensional del ritmo circadiano, incluidos el recuento de pasos, la intensidad de la actividad física y la estructura de las rutinas, como asociados con el riesgo de CCR.
Sin embargo, la marcada atenuación de las señales tras el ajuste multivariable sugiere que estos marcadores pueden no servir como predictores independientes.
Estos resultados subrayan la complejidad de los biomarcadores digitales circadianos multidimensionales y requieren una replicación independiente para aclarar su utilidad en la estratificación del riesgo de cáncer.
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