Los inhibidores de los puntos de control inmunitario inducen respuestas en solo el 20-40% de los pacientes con cáncer colorrectal (CCR) con alta inestabilidad de microsatélites o deficiencia en la reparación de errores de emparejamiento (dMMR), lo que convierte a la resistencia a la inmunoterapia en un desafío clínico formidable. El microambiente tumoral inmunosupresor, caracterizado por la acumulación de células T reguladoras y la reprogramación metabólica, contribuye de manera importante a este fracaso del tratamiento. Para determinar si la neferina, un alcaloide bioactivo derivado de la formulación de la medicina tradicional china Shenling Baizhu Tang (SLBZT), mejora la eficacia del anti-PD-1 (aPD-1) en las metástasis hepáticas del CCR mediante la modulación del eje metabólico CYP2E1-PPARα. Se estableció un modelo de metástasis hepática de CCR mediante la inyección intrasplénica de células MC38-Luc en ratones C57BL/6 J.
Los animales recibieron aPD-1 solo o en combinación con dosis bajas o altas de SLBZT. La carga tumoral se evaluó mediante imagenología in vivo e histopatología. Se emplearon transcriptómica y metabolómica integradas, la inactivación de CYP2E1 mediante CRISPR-Cas9, ensayos de cocultivo de células T, junto con análisis computacionales y biofísicos, para dilucidar los componentes activos y los mecanismos subyacentes.
Los resultados funcionales evaluados incluyeron la carga tumoral, la fenotipificación inmunitaria, la señalización de CYP2E1/PPARα y los niveles de ácido homovanílico (HVA). La dosis alta de SLBZT aumentó notablemente la supresión mediada por aPD-1 de las metástasis hepáticas de CCR sin comprometer la tolerabilidad sistémica. El perfilado multi-ómico, junto con la validación genética, reveló que la reprogramación metabólica lipídica impulsada por CYP2E1 y su metabolito aguas abajo, HVA, sirven como mediadores clave de la expansión de las células T reguladoras y el agotamiento de las células T CD8⁺. Tanto SLBZT como la neferina disminuyeron la acumulación de HVA, restauraron la función de las células T efectoras y potenciaron la eficacia del aPD-1.
Además, los análisis biofísicos y computacionales confirmaron la inhibición directa de CYP2E1 por la neferina. La neferina sensibiliza los tumores al bloqueo de PD-1 mediante la reprogramación del metabolismo lipídico y la remodelación del microambiente inmunitario a través del eje CYP2E1-PPARα, lo que destaca su potencial traslacional como un inmunoadyuvante metabólico para superar la resistencia a la inmunoterapia en el CCR.
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