En un número reciente de Cell, Spiga et al.1 demuestran que Bacteroides fragilis, una especie enterotoxigénica, construye un nicho intestinal con bajo nivel de oxígeno para favorecer el crecimiento del patógeno mediante la respiración aeróbica, lo que promueve la tumorigénesis y cuestiona la idea de que el oxígeno es estrictamente perjudicial para los anaerobios estrictos.
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