La obesidad es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo del cáncer colorrectal (CCR), pero el impacto de la obesidad en las respuestas terapéuticas a la inmunoterapia anti-proteína de muerte celular programada 1 (PD-1) en el CCR aún no está claro.
Este estudio retrospectivo investiga las relaciones entre el índice de masa corporal (IMC), la dislipidemia y las características clínicas en pacientes con CCR tratados con inhibidores de puntos de control inmunitario (ICIs), al tiempo que analiza las variaciones metabólicas asociadas. Se evaluó la supervivencia libre de progresión (SLP) en pacientes con CCR que recibieron terapia anti-PD-1, categorizados por IMC y estado de dislipidemia. Se realizó un perfil lipídico completo utilizando cromatografía líquida de ultra alto rendimiento-espectrometría de masas en tándem (UPLC-MS/MS) para identificar los mecanismos metabólicos subyacentes a las respuestas terapéuticas.
Este estudio incluyó a 142 pacientes con CCR que completaron ≥ 2 ciclos de terapia anti-PD-1. Los pacientes con un IMC ≥ 24 kg/m² (sobrepeso según los criterios chinos) mostraron una SLP significativamente mayor en comparación con los pacientes con un IMC normal (p = 0,001). El análisis multivariado confirmó que el IMC es un factor pronóstico independiente para la SLP.
Además, los pacientes con dislipidemia mostraron una SLP prolongada.
Además, el análisis lipídico reveló niveles pretratamiento diferenciales de fosfatidilcolina (PC), fosfatidiletanolamina-éter (PE-O) y carnitina entre los grupos de recurrencia (R) y no recurrencia (NR), acompañado de una tendencia al enriquecimiento en el metabolismo de los glicerofosfolípidos. Nuestros hallazgos muestran que la obesidad se correlaciona con una mayor eficacia de los ICIs en pacientes con CCR, posiblemente mediada a través de la reprogramación metabólica de los glicerofosfolípidos.
Además, esta asociación es más pronunciada en el subgrupo con janus quinasas 1/2 (JAK1/2) y β2-microglobulina (B2M) de tipo salvaje.
Estos resultados respaldan la utilidad potencial del IMC como biomarcador predictivo y resaltan la necesidad de una mayor exploración de estrategias terapéuticas combinadas que modulen los lípidos.
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