Los inhibidores selectivos de la ciclooxigenasa-2 (COX-2), desarrollados originalmente como agentes antiinflamatorios y analgésicos para trastornos musculoesqueléticos, presentan una mejor seguridad gastrointestinal en comparación con los antiinflamatorios no esteroideos tradicionales y han suscitado un interés creciente por sus posibles funciones en la prevención y el tratamiento del cáncer. La evidencia experimental y clínica indica que el bloqueo de la vía COX-2/prostaglandina puede inhibir la iniciación y la progresión del tumor mediante la modulación de la inflamación crónica, la angiogénesis, la apoptosis, la inmunidad tumoral y la diseminación metastásica, con datos particularmente sólidos en el cáncer colorrectal. Al mismo tiempo, las preocupaciones sobre la toxicidad cardiovascular y las respuestas heterogéneas al tratamiento resaltan la necesidad de una cuidadosa selección de pacientes y estrategias de dosificación optimizadas. Esta revisión resume las características farmacológicas de los inhibidores selectivos de la COX-2 y la evidencia preclínica y clínica actual sobre su actividad antitumoral en diferentes tipos de tumores.
Nos centramos en los mecanismos subyacentes que vinculan la señalización de la COX-2 con la biología tumoral, la resistencia a la quimioterapia y la radioterapia, y los posibles beneficios de combinar los inhibidores de la COX-2 con fármacos citotóxicos, agentes dirigidos o inmunoterapia.
Además, analizamos las estrategias emergentes, como el uso de precisión guiado por biomarcadores y los nuevos sistemas de administración de fármacos diseñados para mejorar la eficacia antitumoral y, al mismo tiempo, reducir los efectos adversos sistémicos, y describimos las preguntas clave que deben abordarse antes de que los inhibidores selectivos de la COX-2 puedan integrarse de forma más amplia y segura en la práctica oncológica.
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