El cáncer colorrectal (CRC) es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad por cáncer a nivel mundial, principalmente debido al diagnóstico tardío y al alto potencial metastásico. La gestión efectiva requiere estrategias diagnósticas, pronósticas y terapéuticas precisas, con un enfoque creciente en biomarcadores moleculares. Los quimiocinas son pequeñas proteínas secretadas que regulan la migración de células inmunitarias y el equilibrio tisular, moldeando el microambiente tumoral al promover el crecimiento tumoral, la angiogénesis, la evasión inmunológica y las metástasis. En CRC, la expresión de perfiles alterados de quimiocinas-receptores se correlaciona con la progresión y los resultados clínicos.
Las quimiocinas se clasifican por la presencia o ausencia del motivo ELR, lo que diferencia a las subgrupos CXC. La selección se centró en aquellas consistentemente alteradas en tejidos de CRC o suero y involucradas en procesos oncogénicos clave. CXCL1 y su receptor CXCR2 están sobreexpresados y vinculados con la progresión tumoral, destacando su potencial diagnóstico y terapéutico. CXCL8 está elevada en tejidos y suero, correlacionándose con metástasis y una supervivencia pobre.
El eje CXCL12/CXCR4/CXCR7 impulsa las metástasis. CXCL13 promueve la evasión inmunológica a través de CXCR5, mientras que CXCL14 está bajoexpresado, sugiriendo un papel protector.
Además, CXCL16 se asocia con peores resultados, mientras que CXCR6 puede mejorar la respuesta a la inmunoterapia. En general, las quimiocinas y sus receptores son prometedores marcadores de sangre y objetivos terapéuticos en CRC. Se necesita una validación adicional utilizando estudios prospectivos grandes, ensayos estandarizados y enfoques multi-marcador para establecer su potencial como marcadores no invasivos de CRC.
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