Se ha prestado atención a la relación entre el trastorno del ritmo circadiano y la aparición y progresión del cáncer colorrectal (CCR). El ritmo circadiano se mantiene mediante el reloj central ubicado en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo y los osciladores periféricos presentes en todo el cuerpo. Los genes del reloj central, que incluyen CLOCK, BMAL1, PER y CRY, regulan el ciclo celular, la reparación del ADN, la homeostasis metabólica y la vigilancia inmunitaria a través de bucles de retroalimentación de traducción transcripcional. En el CCR, las mutaciones o los desequilibrios en la expresión de los genes del reloj conducen a la inactivación de los puntos de control, la atenuación de la apoptosis y la inestabilidad genómica.
Estas alteraciones impulsan la tumorigénesis y la progresión maligna mediante la remodelación del microambiente tumoral (MET). Estudios recientes han revelado la regulación dependiente del ritmo circadiano de las principales vías oncogénicas (mTOR, MAPK/ERK, Wnt/ -catenina) y las oscilaciones dependientes del tiempo en la actividad de las células inmunitarias, la angiogénesis y los patrones metabólicos. En la práctica clínica, las estrategias de cronoterapia basadas en los ritmos circadianos han demostrado una mayor eficacia, sensibilidad a la radiación y respuestas inmunitarias en modelos preclínicos, y los ensayos clínicos han validado su potencial para mejorar los resultados y reducir la toxicidad.
Además, los perfiles de expresión de los genes del reloj surgen como biomarcadores pronósticos independientes para el CCR. Las investigaciones futuras deben integrar múltiples conjuntos de datos ómicos, y los modelos de inteligencia artificial pueden analizar la red de regulación circadiana en el CCR, proporcionando nuevas ideas para la prevención y el tratamiento precisos del CCR.
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