La deficiencia en la reparación de desparejas representa aproximadamente el 10% de los cánceres rectales y demuestra una respuesta excepcional a los inhibidores de puntos de control inmunitario, logrando tasas de respuesta completa sin precedentes que se acercan al 100%. Esto crea un dilema clínico novel: ¿deben los pacientes que alcanzan la respuesta completa someterse a una resección quirúrgica estándar o perseguir la preservación del órgano mediante el manejo de observación y espera? Realizamos una revisión exhaustiva de la literatura de ensayos clínicos y estudios retrospectivos publicados hasta 2025, enfocándonos en estrategias de evaluación de respuesta, marcos para toma de decisiones, resultados oncológicos y evaluaciones de calidad de vida. Estudios pioneros demostraron una eficacia notable con dostarlimab logrando un 100% de respuesta completa clínica, mientras que los cohortes quirúrgicos alcanzaron tasas de respuesta completa patológica del 68-92%.
Los desafíos en la evaluación de respuestas incluyeron pseudoprogresión y fenómenos de pseudoresiduos que complicaron la interpretación convencional de imágenes y requirieron protocolos especializados de evaluación multimodal. Análisis comparativos sugieren resultados oncológicos equivalentes entre los enfoques quirúrgico y no quirúrgico en respondedores completos, logrando una supervivencia libre de enfermedad del 100% a los 2-3 años en varios estudios. El enfoque de observación y espera ofreció ventajas significativas al preservar la integridad orgánica y evitar la morbilidad quirúrgica, incluyendo estoma permanente (15,4%) y complicaciones periooperatorias (19,3%). Por el contrario, el manejo quirúrgico proporcionó beneficios distintos a través de una confirmación definitiva del tejido y alivio de la ansiedad derivada de las exigencias de vigilancia intensiva y preocupaciones sobre posibles recurrencias.
El dilema entre cirugía y observación y espera representa una elección entre enfoques oncológicos igualmente efectivos con implicaciones diferentes para la calidad de vida. La evidencia respalda la toma de decisiones individualizada que pondera los beneficios de preservación funcional contra las preferencias del paciente y las capacidades institucionales en este panorama terapéutico evolutivo.
Inicia sesión o regístrate para acceder al texto completo
¡Aún no hay comentarios. Sé el primero en comentar!