Los microARN (miRNAs) se han destacado como reguladores cruciales de la expresión génica, influyendo fundamentalmente en procesos celulares como proliferación, diferenciación y apoptosis. Entre ellos, el miR-193b ha recibido una atención significativa como potente supresor tumoral en algunos contextos, mientras que en otras situaciones actúa como oncogén. Su pérdida frecuente en ciertos tipos de cáncer, como el cáncer gástrico y cervical así como osteosarcoma, lo posiciona no solo como un indicador valioso para pronósticos sino también como una herramienta potencial para la terapia génica. Por otro lado, se ha encontrado que está sobreexpresado en cánceres esofágicos y de vejiga.
Mientras tanto, los datos sobre su patrón de expresión en ciertos tipos de cáncer, como el cáncer colorrectal, pulmonar y pancreático son contradictorios.
Además, su influencia se extiende más allá de la oncología, implicándolo en una amplia gama de enfermedades humanas, incluyendo esclerosis sistémica, dissecación aórtica, artritis reumatoide, diabetes, psoriasis, enfermedad de Parkinson, demencia de Alzheimer, sepsis y rinitis alérgica.
Sin embargo, el miR-193b no tiene una función única y unificada; en su lugar, su papel es altamente dependiente del contexto, actuando como una molécula protectora o un conductor patogénico según el tejido específico y la enfermedad. Esta revisión tiene por objeto consolidar las actualizaciones actuales sobre el papel del miR-193b, detallando sus mecanismos moleculares, los genes objetivo validados y su creciente potencial como biomarcador diagnóstico y agente terapéutico en cáncer y otras condiciones patológicas.
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