La endometriosis, en particular el endometrioma ovárico, se asocia con un riesgo doblemente mayor de cáncer de ovario (CO), especialmente de los subtipos de células claras y epitelioides.
Sin embargo, el riesgo absoluto de por vida de CO en mujeres con endometriosis sigue siendo relativamente bajo, estimado en un 1,9%. Esta revisión ofrece una visión general centrada en la relación entre estas dos afecciones, abordando los datos epidemiológicos, los mecanismos moleculares, los avances en el diagnóstico y el manejo clínico. Las mutaciones somáticas en ARID1A, PIK3CA y KRAS se comparten entre la endometriosis y ciertos subtipos de CO, y la naturaleza del entorno típico de los endometriomas ováricos sugiere una trayectoria oncogénica específica del contexto. Aunque los avances en las técnicas de imagen, como la ecografía transvaginal y la resonancia magnética, han mejorado el diagnóstico de la endometriosis, estas modalidades siguen siendo poco fiables para identificar la transformación maligna.
Los biomarcadores, incluidos el CA-125 y el HE4, proporcionan información diagnóstica adicional, aunque su baja especificidad limita su función en la práctica clínica. Las terapias hormonales, en particular el uso a largo plazo de anticonceptivos orales combinados (ACO), han demostrado ser muy eficaces para reducir el riesgo de CO en mujeres con endometriosis. Este efecto protector persiste durante más de una década después de la interrupción y se ha asociado con un riesgo inferior al de la población general.
Además, el uso de ACO se ha relacionado con efectos protectores adicionales contra el cáncer de endometrio y el cáncer colorrectal, lo que destaca su posible valor como estrategia de prevención del cáncer, especialmente para los grupos de alto riesgo. El manejo quirúrgico, en particular la extirpación de los endometriomas ováricos, también puede conferir protección contra el CO, aunque esto debe equilibrarse con los riesgos de recurrencia y la pérdida de la reserva ovárica, especialmente en mujeres más jóvenes. Se recomienda la salpingo-ooforectomía profiláctica para las mujeres con predisposiciones genéticas conocidas, pero no está indicada de forma rutinaria para aquellas que solo tienen endometriosis. La evidencia emergente destaca la necesidad de modelos de predicción de riesgos personalizados que incorporen factores genéticos, clínicos y ambientales para guiar la atención.
Se necesitan estudios a largo plazo para evaluar el impacto del manejo conservador frente al quirúrgico en el riesgo de CO y la supervivencia general. Esta revisión enfatiza la importancia de un enfoque multidisciplinario para el manejo de la endometriosis en relación con el riesgo de CO. Si bien la relación entre la endometriosis y el CO está bien establecida, las estrategias de tratamiento deben adaptarse para equilibrar la prevención del cáncer, la preservación de la fertilidad y la calidad de vida.
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