El tratamiento del cáncer colorrectal ha evolucionado fundamentalmente gracias a la caracterización molecular y a las estrategias basadas en biomarcadores. El objetivo de esta revisión es resumir los principales enfoques de tratamiento personalizados en el cáncer colorrectal, centrándose en los subgrupos moleculares clínicamente relevantes. Los biomarcadores moleculares guían cada vez más las decisiones terapéuticas. Los tumores con alta inestabilidad de microsatélites (MSI-H) o con deficiencia en la reparación de errores de emparejamiento (dMMR) muestran respuestas pronunciadas a los inhibidores de los puntos de control inmunitarios y representan una entidad terapéutica distinta.
En el entorno adyuvante, datos recientes identifican por primera vez un biomarcador predictivo para una intervención farmacológica dirigida: los pacientes con alteraciones en la vía de la fosfoinositol 3-quinasa (PI3K) se benefician significativamente del tratamiento adyuvante con aspirina, lo que subraya la importancia de las pruebas moleculares incluso en las etapas tempranas de la enfermedad. En el cáncer colorrectal metastásico, la estratificación molecular es esencial. Para los tumores con mutación BRAF V600E, el estudio BREAKWATER demuestra que la terapia dirigida en primera línea, en combinación con quimioterapia, mejora significativamente las tasas de respuesta y la supervivencia. Otros objetivos, como HER2, y las nuevas terapias inmunológicas y celulares siguen ampliando las opciones de tratamiento.
El tratamiento del cáncer colorrectal está evolucionando cada vez más hacia un enfoque de oncología de precisión. La integración de biomarcadores moleculares permite tomar decisiones terapéuticas personalizadas y abre nuevas opciones, especialmente en los entornos adyuvante y metastásico.
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