La cadherina-3 (CDH3), que codifica la P-cadherina, es una cadherina clásica que participa en la arquitectura epitelial, la identidad de las células basales y la reparación de los tejidos. Si bien antes se consideraba principalmente una molécula de adhesión estructural, ahora se reconoce que la CDH3 es un regulador dependiente del contexto de la progresión tumoral y un posible objetivo terapéutico en varios tipos de cáncer humano. La evidencia disponible indica que la CDH3 se sobreexpresa con frecuencia en cáncer de mama, pulmón, estómago, colon, páncreas, vías biliares, ovario y glioblastoma, donde se asocia comúnmente con un grado alto, invasión, metástasis, resistencia a la terapia y resultados desfavorables.
Sin embargo, una interpretación unidireccional es insuficiente. En el melanoma, el carcinoma vesical, el carcinoma hepatocelular, el cáncer renal y en entornos específicos según el linaje, la pérdida, la redistribución citoplasmática o la restauración de la CDH3 pueden asociarse con un control de la adhesión alterado, una invasión reducida o fenotipos bidireccionales. Mecánicamente, la CDH3 actúa en la intersección de la adhesión célula-célula y la señalización. Su desregulación está influenciada por la metilación del promotor, la remodelación de la cromatina, los programas de factores de transcripción, los ARN no codificantes, el estrés oxidativo y las vías de estabilidad de las proteínas.
Funcionalmente, la CDH3 puede amplificar la señalización del receptor del factor de crecimiento epidérmico y del receptor del factor de crecimiento similar a la insulina 1, cooperar con las vías de Wnt y Rho GTPasa, organizar la migración colectiva y la remodelación de la matriz extracelular, favorecer los estados similares a los de las células madre y el metabolismo, e integrar la comunicación impulsada por la hipoxia o los exosomas. Desde el punto de vista traslacional, la CDH3 ha pasado de ser un antígeno asociado al tumor a una plataforma para anticuerpos monoclonales, conjugados anticuerpo-fármaco, activadores de linfocitos T bispecíficos, radioinmunoterapia y constructos bispecíficos que inducen la apoptosis. La implementación clínica sigue estando limitada por la heterogeneidad de la expresión, la expresión en los tejidos normales y la falta de diagnósticos complementarios sólidos. Aclarar su dependencia del linaje, su estado funcional de la membrana y su ventana terapéutica guiada por biomarcadores será esencial para convertir el prometedor conocimiento biológico en diagnósticos y tratamientos clínicamente útiles.
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