Los conjugados anticuerpo-fármaco (ADC) representan una nueva clase de terapias dirigidas con un potencial considerable en el tratamiento del cáncer colorrectal (CRC). Al administrar agentes citotóxicos altamente potentes a las células cancerosas a través de anticuerpos específicos, los ADC permiten una focalización tumoral precisa al tiempo que minimizan la toxicidad fuera del objetivo. Los avances recientes han identificado varios objetivos prometedores para el desarrollo de ADC en el CRC, entre ellos el receptor del factor de crecimiento epidérmico humano 2 (HER2), la molécula de adhesión celular relacionada con el antígeno carcinoembrionario 5 (CEACAM5), el factor de transición mesenquimal-epitelial (c-MET), el receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), la cadherina 17 (CDH17) y el antígeno de la superficie de las células trofoblásticas 2 (Trop-2). Los ensayos clínicos han demostrado tasas de respuesta objetiva y beneficios para la supervivencia alentadores con ADC como el trastuzumab deruxtecan (T-DXd) y el disitamab vedotin en pacientes con CRC avanzado.
No obstante, la aplicación clínica de los ADC se enfrenta a varios desafíos, entre ellos la heterogeneidad tumoral que provoca una expresión variable del objetivo, la aparición de diversos mecanismos de resistencia que limitan la eficacia a largo plazo y problemas de seguridad manejables pero significativos. Las investigaciones futuras deberían priorizar el diseño de enlazadores selectivos para el tumor, el desarrollo de nuevas cargas útiles, las plataformas de ADC bispecíficas y de doble carga útil, y las estrategias de combinación racionales para superar la resistencia y mejorar aún más el índice terapéutico de los ADC en el CRC.
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