La vitamina C de alta dosis (HDVC) ha surgido como un posible complemento para el tratamiento del cáncer debido a su toxicidad selectiva contra las células malignas. Cuando se administra a concentraciones farmacológicas, normalmente actúa como un prooxidante, generando peróxido de hidrógeno, que ataca predominantemente a las células cancerosas con defensas antioxidantes debilitadas. Los mecanismos anticancerígenos de la HDVC se extienden más allá del estrés oxidativo e incluyen: (1) alteración del metabolismo glucolítico en los tumores que presentan el efecto de Warburg, (2) modulación epigenética a través de la activación de la enzima TET, (3) degradación de los factores inducibles por la hipoxia y (4) potenciación de la vigilancia inmunitaria. Los estudios preclínicos han demostrado que la HDVC mejora la eficacia de las terapias convencionales, como la quimioterapia y la radioterapia, al intensificar el daño del ADN y superar la resistencia al tratamiento.
Los resultados de los ensayos clínicos en neoplasias pancreáticas, colorrectales y hematológicas mostraron una mejor tolerabilidad de los regímenes estándar cuando se combinaron con HDVC y una reducción de la toxicidad asociada a la quimioterapia en el 40% de los pacientes.
Sin embargo, los resultados clínicos siguen siendo inconsistentes, con tasas de respuesta que oscilan entre el 20 y el 60%. Los principales desafíos incluyen la rápida eliminación renal, la falta de protocolos de dosificación estandarizados y los criterios de selección de pacientes. Las soluciones emergentes incluyen sistemas de administración de nanopartículas y enfoques guiados por biomarcadores que se dirigen a tumores con vulnerabilidades específicas (por ejemplo, mutaciones de KRAS y deficiencias de TET2). Esta revisión tiene como objetivo proporcionar un análisis exhaustivo de los detalles mecanicistas de esta versátil molécula a dosis farmacológicas como complemento del tratamiento del cáncer, la evidencia preclínica y clínica de la HDVC en el tratamiento del cáncer, e identificar los principales desafíos que limitan su traslación clínica y las medidas futuristas para aprovechar al máximo esta molécula por su eficacia terapéutica.
Aunque no como terapia independiente, el perfil de seguridad de la HDVC y sus mecanismos de acción multimodales respaldan su integración en paradigmas de tratamiento personalizados. Las investigaciones futuras deben centrarse en la optimización de los protocolos de administración, la verificación de los biomarcadores predictivos y el desarrollo de nuevos enfoques combinatorios para aprovechar al máximo las capacidades terapéuticas.
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