La neutralización del interferón (IFN)-γ abolece la eficacia de los inhibidores del punto de control anti-ligando de muerte programada 1 (PD-(L)1). La mayoría de las células epiteliales no expresan constitutivamente el complejo mayor de histocompatibilidad (MHC) de clase II, pero se puede inducir su expresión mediante el IFN-γ. El MHC de clase II inducible específico del tumor (tsMHC-II) es la base de la respuesta a los inhibidores anti-PD-(L)1. Los estudios retrospectivos muestran que la positividad del tsMHC-II se asocia con mejores resultados en pacientes tratados con inhibidores anti-PD-(L)1.
El ensayo ANICCA-Class II, de fase II, de un solo brazo y diseño bayesiano, exploró prospectivamente si el estado positivo del tsMHC-II podría ser un marcador de selección útil para el tratamiento con anti-proteína de muerte celular programada 1 (PD-1) en el cáncer colorrectal con reparación deficiente del desajuste (pMMR CRC). En paralelo, evaluamos retrospectivamente el potencial poder predictivo del inmunopunteo-punto de control inmunitario (IS-IC) para el resultado del tratamiento con bloqueo inmunitario en monoterapia. Los pacientes con pMMR CRC localmente avanzado/metastásico confirmado histológicamente, con >1% de expresión de MHC de clase II, un índice de estado funcional de la Eastern Cooperative Oncology Group de 0-2 y de edad ≥18 años eran elegibles. Los participantes recibieron 480 mg de nivolumab cada 28 días durante un máximo de 24 ciclos.
El resultado primario fue el beneficio clínico duradero (DCB), definido como los participantes que permanecieron libres de progresión en su tercera exploración específica del ensayo desde el inicio del tratamiento (es decir, aproximadamente a las 27 semanas).
Los resultados secundarios incluyeron el tiempo de supervivencia libre de progresión (PFS) y el tiempo de supervivencia global (OS). Se trataron 35 participantes: el 65,7% de los participantes presentaban un tsMHC-II ≥5%. 3/35 pacientes lograron DCB (8,6%), lo que estimó una tasa real de DCB (R) del 11% (intervalo de credibilidad del 95%: 3% a 22%), con una probabilidad de 0,002 de que la tasa real de DCB fuera >30%, por debajo del 0,5 requerido para justificar una mayor investigación. El punto de corte más alto de tsMHC-II, ≥5%, no fue más útil para predecir la duración de la estabilización de la enfermedad. Los tres participantes que lograron DCB no presentaban evidencia de metástasis hepáticas (LM); la tasa de DCB fue del 23,1% en aquellos sin LM frente al 0% en aquellos con LM.
El PFS y el OS fueron significativamente mayores en aquellos sin LM. No hubo evidencia de que el IS-IC alto predijera un tiempo de tratamiento más prolongado o una mejor inhibición del crecimiento tumoral. En el pMMR CRC, la positividad del tsMHC-II no permite identificar un subconjunto de pacientes con pMMR CRC metastásico que obtengan un beneficio potencialmente significativo con el tratamiento con anti-PD-1 en monoterapia. Aunque los números son limitados, no hay evidencia clara de que el IS-IC sea predictivo del resultado del tratamiento con anti-PD-1 en monoterapia.
El mal resultado en aquellos con LM subraya la necesidad de terapias que superen la inmunosupresión sistémica impulsada por las LM.
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