Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), principalmente la aspirina, se han estudiado desde hace tiempo por sus propiedades anticancerígenas. Los estudios epidemiológicos han informado de una disminución de la incidencia de varios tipos de cáncer en los usuarios habituales de AINE. Los AINE inhiben las enzimas ciclooxigenasa (COX), lo que disminuye la producción de prostaglandinas proinflamatorias, que se sabe que estimulan el crecimiento tumoral. Los esfuerzos para caracterizar las características moleculares del cáncer humano, como el Proyecto del Genoma del Cáncer (TCGA), han revelado la presencia de alteraciones genéticas que activan la vía de señalización de la fosfoinositido 3-quinasa (PI3K) en un gran subconjunto de cánceres, incluido el carcinoma de células escamosas de cabeza y cuello (HNSCC).
La mutación o amplificación del oncogén PIK3CA, o la disminución de la expresión de la proteína supresora tumoral fosfatasa y homóloga de tensina (PTEN), se encuentra en un tercio de los HNSCC. La evidencia acumulada de análisis clínicos retrospectivos y estudios preclínicos de laboratorio ha demostrado los efectos antitumorales de los AINE, incluida la aspirina, en los HNSCC con alteraciones en PI3K. En un ensayo reciente, la aspirina administrada diariamente disminuyó significativamente la recurrencia de la enfermedad en el cáncer colorrectal con alteraciones en PI3K, lo que proporciona una justificación convincente para un ensayo prospectivo de aspirina en HNSCC. Dada la prevalencia de las alteraciones en PI3K en HNSCC, la aspirina tiene el potencial de beneficiar a casi 1 millón de pacientes con HNSCC anualmente en todo el mundo.
Inicia sesión o regístrate para acceder al texto completo
¡Aún no hay comentarios. Sé el primero en comentar!