La reutilización de fármacos antiparasitarios ya establecidos para aplicaciones oncológicas representa una estrategia prometedora y rentable en la búsqueda de nuevas terapias contra el cáncer. Los fármacos desarrollados originalmente para tratar infecciones parasitarias, incluidos el ivermectín, el mebendazol, el niclosamida, el albendazol, el artesunato, el flubendazol y otros agentes antiparasitarios, han demostrado propiedades anticancerígenas convincentes en una amplia gama de modelos preclínicos. Sus mecanismos de acción son multifacéticos e incluyen la alteración de la dinámica de los microtúbulos, la inducción de cascadas de señalización apoptóticas, la inhibición de vías oncogénicas clave (incluidas las vías Wnt/β-catenin, PI3K/Akt/mTOR y Hedgehog), la inmunomodulación y la focalización de poblaciones de células madre cancerosas. El ivermectín, una lactona macrocíclica, ha demostrado una potente actividad contra modelos de cáncer de mama, ovario y colon mediante la modulación de la bomba de eflujo de fármacos P-glucoproteína, la activación de los canales de iones cloruro y la inhibición de la señalización oncogénica.
El mebendazol, un antiparasitario benzimidazólico, ejerce efectos anticancerígenos principalmente a través de la inhibición de la polimerización de la tubulina, lo que refleja los mecanismos de los quimioterapéuticos taxanos y alcaloides de la vinca convencionales, y además ha demostrado propiedades antiangiogénicas e inmunostimulantes. Los datos preclínicos y clínicos emergentes respaldan la actividad anticancerígena del niclosamida (inhibidor de STAT3/Wnt), el artesunato (inducción de especies reactivas de oxígeno) y el pirvinio pamoato (bloqueo de la vía Wnt). A pesar de las importantes pruebas in vitro e in vivo, la traslación clínica de estos agentes enfrenta desafíos importantes, que incluyen limitaciones farmacocinéticas, regímenes de dosificación heterogéneos y la escasez de ensayos clínicos aleatorizados con un tamaño de muestra adecuado. Esta revisión examina sistemáticamente la comprensión actual de los mecanismos, la evidencia experimental y los datos clínicos que respaldan el reposicionamiento de los fármacos antiparasitarios como agentes anticancerígenos, al tiempo que evalúa críticamente las limitaciones de la evidencia existente y describe las prioridades de investigación futuras.
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